Sílvia Carrasco y Jordi Pàmies, EMIGRA-CER Migraciones, UAB


El pasado 17 de agosto nos golpeó profundamente y son muchos los análisis serenos y rigurosos que conviene elaborar en los próximos meses, cada cual desde su campo de conocimiento y desde su responsabilidad profesional. Pero algunas cuestiones no pueden esperar porque ya eran preocupantes mucho antes, al menos para las personas que nos dedicamos a la investigación y a la docencia universitaria en migraciones y educación y, más concretamente, para las que investigamos las condiciones de incorporación social de los hijos e hijas de las migraciones marroquíes y musulmanas en Europa. Una de estas cuestiones preocupantes y urgentes es el planteamiento, las herramientas, los medios y, en buena medida, los objetivos de la estrategia diseñada e implementada por el gobierno de la Generalitat de Catalunya por medio de sus departamentos de enseñanza e interior para identificar y prevenir procesos de “radicalización” entre alumnado de tradición religiosa musulmana. El protocolo PRODERAI, a través del cual se pretende hacer efectiva esta función tan crucial como objetable, así como la formación del profesorado en quien se hace recaer su aplicación, parece haber sido diseñado al margen del asesoramiento del conocimiento especializado. Se dio a conocer a través de los medios hace aproximadamente un año y se ignora cómo va a ser evaluado. Esto sería impensable en el ámbito de la salud.

Es imprescindible, en este sentido, trasladar algunas reflexiones. En primer lugar, esta no es una tarea que deba llevar a cabo el profesorado. El profesorado debe acompañar a los y las jóvenes en los procesos de formación en un sentido global. Es evidente que cuanto más conozca a su alumnado y su entorno vital dentro y fuera del centro, mejor podrá realizar el acompañamiento, pero su finalidad no puede ser la detección de comportamientos que considere irregulares y menos de radicalismos, para lo que no está preparado. La formación y los recursos que este profesorado necesita son los que le deben permitir desarrollar su tarea en condiciones óptimas, sin precariedad de ningún tipo, y que todo el alumnado pueda acceder a los aprendizajes académicos y sociales que estén conectados con los procesos cognitivos, comportamentales y emocionales para entender el mundo y sentirse parte del mismo. Sin segregaciones ni estigmatizaciones, entendiendo la sociabilidad como una herramienta y como un objetivo claves. En cambio, sí que debería proporcionarse formación inicial y continua a los docentes y agentes educativos en el ámbito de la diversidad religiosa, y de los acuerdos entre el Estado y las confesiones religiosas, para conocer cuáles son los derechos fundamentales de las personas en el marco escolar y los límites de la intervención pedagógica. Practicar la inclusión y la interculturalidad significa hacer un espacio real a elementos de vinculación social de alto valor simbólico y utilidad instrumental, como podría ser la introducción del árabe como lengua con prestigio académico y tratar con igualdad y dignidad la formación religiosa en el marco de un Estado aconfesional.  

Por otro lado, los procesos de radicalización son muy rápidos y a menudo se hacen efectivos después de la escuela, parece que al margen de los niveles educativos alcanzados y de otros factores de integración que coexisten con la percepción de maltrato al propio colectivo. La vulnerabilidad se asocia más a cuestiones identitarias y afecta con mayor frecuencia a los chicos y chicas inicialmente menos religiosos. La responsabilidad de comprender y actuar ante esta complejidad no puede recaer en el profesorado y otros profesionales socioeducativos.

Nadie tiene la llave para evitar nuevos riesgos y hechos terribles como los vividos. Pero trabajar para destruir barreras a las relaciones interculturales positivas y para la creación de una pertenencia social efectiva, plural, inclusiva y democrática, y de cooperación entre niños y niñas, jóvenes y familias de todos los orígenes requiere de un compromiso más serio por parte de las autoridades responsables. 


Texto publicado en Ara: http://www.ara.cat/opinio/Radicalitzacio-escola-aixi-no_0_1870613014.html