Dra. Alisa Petroff. Coordinadora académica. Máster Interuniversitario en Migraciones Contemporáneas, CER Migracions, UAB-UB


¿Por qué optar por cursar un master en migraciones? Esta pregunta no solo asalta a estudiantes de final de grado o incluso a profesionales que buscan una mayor especialización en el ámbito de los derechos humanos y la gestión de la diversidad. Es una pregunta que la dirección de cualquier máster/postgrado en la materia debe plantearse constantemente.

Según un estudio realizado en 2007 con alumnos de último curso de carreras universitarias de ciencias sociales y humanidades en las universidades españolas (Sánchez Herrera et al. 2009), las motivaciones a la hora de escoger un máster se agrupan en torno a tres categorías. Un primer grupo (el 39,24% de la muestra) reconoce haber escogido un máster con el objetivo de lograr abrir su propia empresa, conocer profesionales influyentes, ascender rápidamente en su carrera profesional, aumentar su franja de ingresos o sus expectativas de promoción.  Un segundo grupo (el 38,91%), no menos importante, destaca la oportunidad que supone el aprendizaje de materias nuevas que les aportan una mayor especialización que las de la formación universitaria precedente, así como la apertura de las primeras oportunidades laborales en un sector de su interés personal. Por último, un tercer grupo (el 21,85%) alude a razones más pragmáticas, como por ejemplo la imposibilidad de competir en el mercado laboral sin un máster, las recomendaciones recibidas por parte de su entorno laboral, o bien el hecho de que otros compañeros de estudios, también lo hayan cursado.

La experiencia de nuestro  Máster Interuniversitario en Migraciones Contemporáneas es que este tipo de másteres los cursan estudiantes y profesionales de distintas áreas de las ciencias sociales (sociología, periodismo, derecho, comunicación, educación, antropología, etc.). En general, en nuestro heterogéneo perfil de estudiantes predominan las razones del segundo grupo del estudio de Sánchez Herrera et al. (2009); en concreto, una notable sensibilización hacía la protección de los derechos humanos y la necesidad de trabajar y paliar las desigualdades estructurales que padecen las personas por cuestión de etnia/raza, género y clase social en un mundo cada vez más globalizado.

Ciertamente, estas motivaciones no resultan en el fondo ni nuevas ni sorprendentes. De hecho, a lo largo de las diez ediciones que llevamos impartiendo nuestro máster, resulta evidente que el componente vocacional es un elemento sumamente importante (si no el principal) a la hora de decantarse por un máster en migraciones. Es cierto que observamos igualmente que tal aspiración convive con la expectativa de lograr un mejor posicionamiento a la hora de encontrar empleo o progresar profesionalmente. Añadiría, como opinión personal, que junto a ello, la mayor parte de estudiantes muestran una genuina preocupación por adquirir nuevos conocimientos, junto con habilidades y competencias profesionales. Sin embargo, son muchos menos los que son conscientes de que los estudios de máster deberían permitirles ampliar notablemente su red de contactos, esa constelación de relaciones personales y profesionales (que permite el famoso networking) en la que se dice que se mueve casi el 80% de las ofertas de empleo (Informe Adecco 2014). Para muchos de nuestros estudiantes y profesionales, los tres elementos son relativamente indisociables.

En los últimos tiempos, además, la creciente importancia que ha adquirido el fenómeno social de la inmigración en España y en países Latinoamericanos y, muy recientemente, la denominada “crisis de refugiados”, han atraído hacia los másteres especializados en el ámbito de los derechos humanos, la inmigración y la diversidad, a un perfil de alumnos vinculado al activismo. En muchas ocasiones se trata de personas con amplia experiencia sobre el terreno, que buscan contenidos teóricos que refuercen sus habilidades y competencias a nivel teórico y práctico, así como validar credenciales y expertise en la materia. A la vez, buscan programas que les permitan cimentar y dar mayor consistencia a unas carreras profesionales que, a menudo, emergen a partir del voluntariado.

Una de las preguntas más recurrentes de los estudiantes que acaban de terminar sus estudios de grado y nos piden información sobre nuestros programas, es: ¿cuáles son las salidas laborales de un máster en migraciones? De ahí la importancia, según nuestro criterio, de que un máster que se define como profesionalizador apueste de manera firme por ofrecer: primero, una aproximación crítica al conjunto de conocimientos teóricos de cada temática, y que tales conocimientos se relacionen estrechamente con la realidad, mediante la incorporación de profesionales con experiencia directa en la gestión de las migraciones desde las distintas instancias y con metodologías de estudio de caso, etc.; segundo, que por los distintos módulos pasen, además de docentes académicos procedentes de distintas disciplinas, una serie de profesionales que representen a la diversidad de actores que juegan un papel relevante en la gestión de la migración (administraciones, ONGs, think tanks, asociaciones y colectivos de inmigrantes, sociedad civil, empresas, consultorías etc..), lo que permite a los estudiantes  ampliar su red de contactos; tercero, ofrecer un módulo de prácticas profesionales en entidades y organismos de distinta índole, que, según nuestra experiencia, pueden constituir una potencial puerta de entrada para futuras salidas profesionales. Y, por último, formar en los aspectos que tienen que ver con el desarrollo personal, como son las actitudes, capacidades (proactividad, capacidad analítica, etc.) y habilidades profesionales. Sin duda, el componente personal es tan importantes o más que las herramientas teóricas y analíticas para la inserción laboral. Nuestra experiencia pone de manifiesto que la conjunción de todos estos factores es clave para el buen desempeño profesional de nuestros estudiantes. La complejidad del fenómeno migratorio, la gestión multinivel (local, nacional, supranacional) que exige, así como las normativas y reglamentos que lo rigen,  no  exentos de polémica (dado su  interés partidista y carga ideológica, cuyo conocimiento entendemos como parte del proceso formativo de nuestros estudiantes), son contenidos indispensables que deben incorporar nuestros futuros profesionales durante su proceso de especialización. Pensamos que solo así se puede generar y desarrollar el espíritu crítico que las personas dedicadas al ámbito de las migraciones necesitan para su práctica profesional. 

Finalmente, creemos que merece una atención creciente situar los estudios de postgrado y máster en la línea del denominado aprendizaje a lo largo de la vida o long-life learning, en el sentido de que este tipo de formación debe ofrecer la posibilidad de actualizar conocimientos a perfiles técnicos ya especializados en migraciones. Se trata de ofrecer a alumnos y profesionales que ya se encuentren trabajando en este ámbito una actualización y puesta al día de conocimientos, espacios de reflexión e incluso de contribución a la reflexión académica (seminarios, preparación de textos divulgativos o publicaciones académicas, participación en proyectos de investigación más amplios, etc.); o, de forma más específica, incrementar sus oportunidades de ascenso profesional.

En cuanto a perspectivas de futuro, si bien la crisis supuso un intenso frenazo a la formación y especialización de los profesionales del ámbito social, empezamos a observar que de nuevo las administraciones y la sociedad civil están recuperando músculo económico; por lo que resulta lógico pensar que volverán a invertir en su propio capital humano. Los retos migratorios a nivel local y nacional no cesan de aumentar, tanto en nuestro contexto como en otras partes del mundo (UE, norte de África y América Latina, por mencionar las regiones sobre las que nuestro programa de máster centra su foco). Un fenómeno de tanta complejidad y tan expuesto al cambio social como la movilidad humana, con tantas implicaciones para la política pública, exige contar con profesionales especializados, con conocimientos permanentemente actualizados, con sólidos principios y valores y una voluntad transformadora de nuestra sociedad. Ahí radica, en el fondo, la clave que debe guiar tanto a los profesionales para cursar un master como a nosotros, el equipo docente y coordinador de los mismos, para ofrecer una formación a altura de sus expectativas y de la responsabilidad social.

Referencias:

Informe Infoempleo Adecco (2014). Nota de prensa disponible en el siguiente link: http://www.adecco.es/_data/NotasPrensa/pdf/678.pdf

Sánchez Herrera, Joaquín; Pintado Blanco, Teresa; Talledo Flores Hernán y Carcelén García Sonia (2009): “La educación de posgrado en España. Un estudio empírico de la estructura de motivaciones latentes”, Revista innovar Edición Especial en Educación, 131-140.